Está haciendo calor, mucho, y el peque lo acusa, así que
cuando el tiempo y la salud lo permiten nos escapamos a la casita de Premià de
la tita a relajarnos entre remojones.
La verdad es que es un lujo estar en la playa con el peque,
se entretiene un montón jugando con la arena (este año sin comérsela, jejeje)
mientras tomamos el sol su papa y yo, y nos divertimos mucho juntos viendo como
descubre nuevos entornos. A Tocito le encanta saltar las olas pero el sabor del
agua del mar no le gusta nada, acostumbrado a pegar tragos de la piscina se ha
tomado un par de chupitos nada agradables. El agua le parece un poco fría al
principio, cuando se mete (en la piscina la ponen a 34º) pero si está calentita
se acostumbra y se lo pasa muy bien.
La nota discordante es el nivel de suciedad… bastante
desalentador, en fin!
Aquí están algunas fotos de varios días J







