Sí, este domingo ha sido el primer día de Tanis en nada
menos que Port Aventura. ¡Qué gozada de día!¡Se fue el tiempo volando! :D
Salimos de casa a las 8 de la mañana ataviados con bocatas y
potitos, servilletas y toallitas, cruzando los dedos por no olvidarnos ningún
“baby-gadget”, nerviosos y contentos ante la expectativa de un día de pura
diversión. Por fortuna llegamos tarde al tren que el resto de la familia
tampoco había cogido en la estación anterior, así que nos pudimos reunir con
ellos y subir en el siguiente todos juntos, con más tranquilidad.
Tocito llegó dormido después del madrugón que se había
pegado, así que decidimos montarnos en algo “de mayores” hasta que se
despertara y después ir a “Sésamo Aventura”, la nueva zona infantil.
Shambala, la montaña rusa más alta de Europa, fue la
elección para abrir boca; es alucinante, muchas gracias a la maravillosa abuela
que se quedó con el bebé la hora y pico de cola que mereció la pena hacer, los
más atrevidos tuvimos la ocasión de comprobar que nuestro corazón funciona a la
perfección (por cierto, ahora no sólo te hacen una foto con la cara de susto
sino que ¡te graban!, las espresiones no tienen desperdicio, pero la filmación
cuesta 13 euracos y no nos los gastamos en eso ^^U).
Al bajar nuestro peque ya estaba despierto y muy contento de
vernos. No sólo lo habían vigilado sino que le habían dado de comer, así que
nos pudimos ir sin más directos a las atracciones de pequeños. Sólo con el
árbol que hay en el centro de la zona ya se quedó encantado, ¡venga a darle
vueltas al tronco por la plataforma de madera! Jejeje. Luego a “la granja de
Elmo” 2 veces, sentadito delante con su bocina y su volante y los papas atrás;
después entramos en “el Huerto Encantado” un ratito a bajar por los toboganes
de tubo, el niño estaba entusiasmado, pero hacía mucho calor y no había nada de
sombra así que decidimos volver más tarde (aunque no dio tiempo). Fuimos un
momento a cambiar el pañal y quedamos muy satisfechos con el nivel de comodidad
que ofrece la sala especialmente habilitada para ello que hay al lado de los
lavabos. De nuevo en “Sésamo Aventura” fue el turno del “Waikiki”, los
columpios que dan vueltas. Ahí se monto él solito, algo intimidado las primeras
vueltas y como unas pascuas en cuanto vio de qué iba la cosa; nos permitieron
ponerle y sacarle de la sillita a nosotros, lo que nos dejó a los 3 más
tranquilos. Y de allí al “Loco Loco Tiki”, donde sólo podía subir un adulto por
niño y el papi me cedió el lujo de acompañarlo yo; a Tocito le gustaba la parte
en la que bajábamos porque podía saludar a la familia al pasar, y también
flipaba bastante al subir, ni rastro de susto. J
En este punto se unió a nosotros el resto del grupo, que se
había dispersado por otras atracciones, y nos fuimos juntos a comer nuestros
bocatas de “contrabando” (muhuahahahaha ^^U), El enano picó de todos cual pozo
sin fondo, y se pasó casi todo el rato jugando con las gafas de sol que
regalaban con la Coca-Cola; repusimos fuerzas y, tras una segunda dosis de
protector solar, proseguimos la visita.
Nos dirigimos en pelotón al “Tutuki Splash”, nos montamos
todos mientras el papa y el nene nos mojaban con las pistolas de agua ¡qué
majos! XD Ahí probamos por primera vez el “baby- switch”, o como nosotros los
acabamos llamando, el “Tanis Express”. Es genial porque luego el padre entra
por al cola VIP y además le dejan llevar acompañantes para que no suba solo,
total que nada más bajar me volví a montar yo también con él y con mis cuñados jejeje ^^U.
Después fuimos al “Gran Canyon”, también todos, los papas
nos quedamos con el bebé y las mochilas primero, y luego entramos por la cola
Express mientras los demás nos esperaban fuera, un bonito momento en pareja. Al
salir Tanis estaba frito, y su abuela nos propuso llevarse el cochecito y el
niño mientras iba a dar una vuelta en el tren del parque con el Mandi.
Accedimos, y nos fuimos a montar 2 veces en la “Estampida”, tras lo cual el
niño ya estaba de vuelta, despierto y hambriento, así que nos sentamos a darle
la merienda. Devoró un potito de fruta y un trozo de bocata de jamón mientras
el grupo se dispersaba de nuevo según sus intereses.
El sobrino del Víctor le regalo a Blastocín un peluche que
había conseguido en una caseta de tiro y el peque se puso muy contento, pero
rió más aún con el martillo hinchable que su papi le ganó a mamporrazos y no lo
soltó ni para ir a montarse al “Carrousel”. Ésta fue la última atracción del
día, y cómo no, él encantado, cogido a la barra de su caballito con sus papas
al lado.
Cansados pero sonrientes salimos de Port Aventura, con ganas
de quedarnos y haciendo planes para la próxima escapada, seguramente a un
parque acuático J
Mirad qué chulas las fotos^^:
Gracias a todos por este día, y en especial al Vyk por los
2x1, y a las abuelas, una por ayudarnos tanto con el peque y la otra por
financiarnos el evento y por haber conseguido poner la sombrilla en el carro, ¡la
necesitamos!