Es vertiginoso el ritmo al que aprende y crece un bebé, y es
particularmente palpable, en una etapa que los expertos en el tema denominan
“la explosión del lenguaje”, y la verdad que el nombre le viene al pelo. Tanis
está arrancando a hablar casi de un día para otro, y no los nombres de los
familiares y amigos, no las palabras más básicas ni respuestas a preguntas
concretas, me refiero a colores, números (los cuáles también reconoce escritos
en un papel o en los dedos de las manos), sonidos de animales,… todo. Repite (o
lo intenta) cualquier cosa que le digas e incorpora palabras nuevas a su
vocabulario a diario, y además canta y baila sus canciones favoritas (por
cierto, monísimo interpretando el lithium de Nirvana, es un mini-Kurt *^^*).
A él le hace mucha ilusión aprender y a nosotros nos tiene
alucinados y aplaudiéndole todo el día; aunque es difícil pillarle con la
cámara, trataré de grabar algo para subirlo.
Como decimos a menudo en casa: “ya no tenemos un bebé,
¡tenemos un niño! J
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