Carnaval es una fiesta estupenda para peques; los colores, la música y sobretodo la posibilidad de convertirse en cualquier cosa por unos días. Este año hemos visto muchos disfraces, la mayoría en la rúa Collblanc-Torrassa a donde llevamos a Blastocito. Comprados, caseros, todos le llamaban la atención a nuestro nene; había una pequeña reina de las nieves, princesas, caballeros… ¿Tanis? el temible dragón que a hombros de papi oteaba el panorama.
Nos lo pasamos genial, el año que viene ¡todos disfrazados a conjunto! :D




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